Daniel en Neo Valpo

  • Daniel
  • Contacto

De infracciones, balizas y anomalías (defendiendo lo indefendible)

Enviado por Daniel Tapia Lehmann el 05/08/2009 a las 11:12

Frente a las habituales infracciones de algunos parlamentarios e incluso ministros de la república que comenten en la ruta 68, el Ministro del Interior Edmundo Pérez Yoma salió en la defensa de sus colegas políticos y trató de desviar la atención de un síntoma aludiendo una enfermedad: "El hecho de que el Congreso funcione en Valparaíso es una anomalía y ciertamente no da para más". He aquí el contexto.

El juez de Policía Local de Casablanca salió a terreno (aplausos a quienes no se quedan calentando la silla detrás de su escritorio) a confirmar las múltiples denuncias en contra de autoridades que infringen habitualmente las leyes de tránsito, especialmente el límite de velocidad establecido en la carretera. Ayer martes, fueron sorprendidos el senador Hosaín Sabag (DC) y los diputados Marcelo Schilling (PS) y Carlos Recondo (UDI) viajando en sus vehículos a más de 130 km por hora. También se multó al conductor del ministro Secretario General de la Presidencia, José Antonio Viera Gallo, ya que el móvil tenía baliza, siendo que los únicos vehículos autorizados para portar este elemento son los de emergencia y la PDI.

Me sorprende (o tal vez no tanto) que todos, sin excepción, tratan de justificar lo injustificable. Incluso el diputado Schilling cayó en un vicio casi propagandístico al mencionar que la prensa "fiscaliza a los parlamentarios, pero no a los bancos". Además de tratar de desviar la atención de su propia falta, tal como lo haría un niño de 9 años, incluso se da el lujo de ofuscarse contra los medios de prensa y la autoridad judicial, cuyo papel de ambas entidades es precisamente fiscalizar y dar a conocer a la opinión pública diversos tipos de anomalías, no sólo las que comenten las autoridades del gobierno de turno, sino también de todo ciudadano que vota y paga impuestos. Si usted es un contribuyente común y corriente su castigo será una multa, o en el peor de los casos días de presidio (o la invalidez o muerte en caso de accidente). Si usted es una autoridad que depende de los medios para marketear su propia repostulación al poder, simplemente tendrá que cuidar la exposición de lo que haga o no haga, porque la memoria del pueblo es frágil, pero la de los ciudadanos no.

Como guinda de la torta ha salido el Ministro del Interior, para tapar con arena las heces de su colega, sacando al baile a un tema que tiene una trascendental relevancia para la clase política, y es el tema de la "inconveniencia del Congreso Nacional en Valparaíso". ¿Inconveniente para quiénes? Pues para ellos, sus altezas reales, que anhelan con ir caminando desde la máquina de café expreso del Ministerio a la máquina de café expreso del Congreso, porque obviamente la máxima distancia para eso sería el cruce de una cuadra, porque está de moda caminar, lo hace Obama y Sarkozy; inconcebible sería viajar en Transantiago con el vulgo o estancarse en un taco capitalino en la hora punta.

Olvidémonos un rato de la nobleza y sus problemas de incomodidad y veamos al Congreso en Valparaíso... Bloqueos de tránsito cuando ha venido la Reina Madre (o el emperador, según por quién haya votado el pueblo y los ciudadanos), protestas, disturbios y destrucción de inmuebles públicos y privados por parte de nuestros compatriotas de la capital (los porteños seremos muy guachacas, pero no somos violentos).

Obviamente no todo es malo, Por otro lado, el práctico, es fuente de empleo para cientos de funcionarios administrativos de la V Región. Gran parte de esta fuerza laboral se vería desempleada ante la imposibilidad de trasladarse diaria o permanentemente a la capital. Y para qué estamos con cosas, nadie quiere sacrificar la calidad de vida que existe en nuestro distrito electoral para llegar a una ciudad congestionada, contaminada, estresada y peligrosa.

Esta razón es lo único que me motiva a desear el Congreso en Valparaíso: es una fuente laboral. Porque para qué estamos con cosas, a nadie le importa los pataleos de duques, condes, príncipes y el resto de la nobleza criolla, sean electos o designados, de hecho los condenamos, los repudiamos, criticamos, pero, para su suerte, los terminamos por olvidar.

Publicidad por Bligoo.com

Escribe un comentario

¿Quieres usar tu foto? - Inicia tu sesión o Regístrate gratis »
Comentarios de este artículo en RSS